Al ingresar a cualquier edificio de carácter privado habitualmente uno espera que se le de al menos el saludo correspondiente, lamentablemente no siempre es así y pasamos frente a los ojos -o más bien frente al cuero cabelludo expuesto hacia el frente- de los encargados de recibir a quienes ingresan por el motivo que sea a cualquier edificio del carácter que sea, el habitual buenos días brilla por su ausencia, el punto de quiebre en este aspecto es provocado por solo algunos y son ellos quienes destacan con su amabilidad y empatía con su recibimiento son también ellos a los mismos que a veces les ha costado más de lo habitual lograr sus metas con hechos circunstanciales, al ingresar al edificio del instituto AIEP Antofagasta te encuentras de frente a un grupo de trabajadores de los cuales incluso y tristemente son la mayoría relacionadores públicos, comunicadores innatos por definición, pero estas como dije son los mismos a los cuales lo que más se puede reconocer de ellos es la textura de su cabello ya que además de no tener una actitud de bienvenida a nada que no se les acerque de manera autónoma, están con los ojos apuntando y casi “penetrando” a sus computadores, -como diciendo al aire que quien entre deberá dejarse llevar por su imaginación para saber a quien recurrir a aclarar dudas y demás-, especialmente aquellos quienes pretendan matricula nueva en este instituto, pero como en todo ámbito siempre existe la excepción a la regla, con una agradable buenos días te recibe Gabriel Miranda de 26 años de edad, quien como dije es un afectado por las circunstancias de la vida y por una “mala decisión” (venir a Antofagasta, siempre es una mala decisión) vino a dar a una ciudad que no solamente desconocía sino que también no tiene nada que ver con lo que el acostumbra, siendo el nacido en la ciudad de Vallenar y luego con residencia en La Serena, dio un vuelco y llego a casa de familiares, actualmente esta por cumplir su primera década en la ciudad y ya ha hecho prácticamente lo que ha querido, parejas, estudio, deporte, carrete, trabajo.
Yo-. Dime Gabriel, ¿estas estudiando?
Gabriel-. No, estuve estudiando aquí mismo en AIEP, pero ya no pude seguir y deje la carrera hasta recién terminado el primer semestre.
Y-. ¿Qué estuviste estudiando?
G-. Topografía, algo que no tiene ninguna relación con lo que yo ser hacer, además claro que no me gusto la carrera, me sentía fuera de lugar en clases.
Y-. ¿Y fue solo descubrir que no era lo tuyo la topografía o hubo otra razón para que dejaras la carrera?
G-. De hecho hay otra razón y creo que es la que aflige a mucha gente, el dinero, con lo que gano aquí en AIEP no me alcanza para mis actividades y gastos diarios… tuve que optar.
Y-. Ok, dentro de las actividades que haces, ¿alguna que me puedas contar?
G-. Claro, estoy practicando aikido hace casi un año y estoy fascinado, me gusta mucho, es la primera arte marcial que practico y se esta transformando en parte de mi practicarla.
Y-. ¿Proyectas en el futuro esta actividad?
G-. Si, me gustaría mucho en algunos años más tener mi propio “DOJO” (concepto japonés para gimnasio), pero para eso tengo que elevar mucho mi nivel, recién estoy comenzando.
Y-. Otro tema, ya que eres de otra ciudad y aunque llevas varios años aquí, ¿algo que te haya gustado de Antofagasta, como para decidir quedarte?
G-. El hecho de que todo este concentrado en el centro de la ciudad, no hay que necesariamente recorrer grandes trayectos para hacer distintas cosas, no así como en La Serena y menos en Vallenar, la dinámica de la ciudad me agrada.
Y-. Respecto a los estudios nuevamente, ¿volverás a tomar los libros y cuadernos?
G-. Espero que en un futuro cercano se pueda, pero ya mejor enfocado y creo que en este ultimo tiempo ya encontré mi real vocación, los deportes, eso es lo que quiero y seguiré trabajando más fuerte para lograr esta nueva meta en mi vida.

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